MANEJO A LA DEFENSIVA

Otros Oct 12, 2021

Hay actividades que se realizan prácticamente dentro de todos los centros de trabajo por algunos de los miembros de la organización y una de ellas es manejar un vehículo. Ya sea uno dentro del área del propio centro o fuera, o claro está, todos aquellos que al trasladarse de su domicilio al centro de trabajo y viceversa lo hace ejecutando esta acción. Es algo tan cotidiano que, como pasa normalmente, damos por sentado que no pasa nada y dejamos de interesarnos por los riesgos por dicha acción.

De acuerdo con la estadística de Accidentes de Tránsito Terrestre en Zonas Urbanas, en 2019 se reportaron 362,586 accidentes en México. Del total de accidentes registrados ese año, en el 81% de los casos, es decir, en 293,782, solo hubo daños materiales (81%); mientras que en 65,154 hubo personas con lesiones (18%). No sabemos de estos eventos en cuantos hubo personal realizando algún traslado por funciones de sus labores o si alguna de las personas involucradas se dirigía a su centro de trabajo o a su hogar después de haber estado en él, en cualquiera de esos casos estaríamos hablando de eventos que podrían calificar como un accidente de trabajo y justo ahí es donde como servicios preventivos en SST debemos focalizarnos.

En mi juventud temprana cuando aprendí a manejar recuerdo que alguien me dijo que siempre daba miedo al principio pero después terminaba uno haciéndolo casi “por instinto”, es decir, sin pensar o analizar y simplemente dejándonos llevar por la inercia de los movimientos acostumbrados y bueno, caemos en un estado de falsa confianza que, hablando en términos de seguridad es cuando dejamos de percibir los peligros, no identificamos los riesgos y obviamente podemos actuar de forma equivocada provocando un accidente.

Recordemos que al estar manipulando un vehículo no sólo debo ser responsable de mi actuar ante él, es decir, mantener mi atención al camino, respetar las reglas de tránsito, señalamientos, etc., sino en esta actividad estamos vulnerables ante las afectaciones del actuar de un tercero y por ello el manejo a la defensiva se vuelve fundamental, es decir, aplicar la estrategia de estar atento a los errores de los otros conductores para poder anticiparse y tomar decisiones acertadas que eviten accidentes.

Colegas, es importante que en nuestro programa de fortalecimiento de cultura preventiva tomemos este tema y formemos en nuestros colaboradores buenos hábitos al conducir, generar la concientización acerca de los posibles errores que un tercero puede cometer y a los cuales se debe actuar para minimizar los impactos negativos (accidentes), fomentar las buenas prácticas como conductores y de alguna manera contribuyamos al bienestar social disminuyendo esa estadística de la cual cualquiera podemos formar parte.

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